La Junta declara Bien de Interés Cultural los cines Cervantes, Llorens y Trajano de Sevilla


El Consejo de Gobierno valora los únicos ejemplos de las salas del siglo XIX que perduran en el centro de la capital hispalense

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprobado inscribir en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA) como Bien de Interés Cultural (BIC) con la tipología de Monumento el Cine Cervantes y los antiguos Cine Llorens y Trajano, únicos ejemplos de las salas del siglo XIX que perduran en el centro de Sevilla.

El informe destaca la relevancia de los valores patrimoniales, sociales y etnológicos dada su pertenencia al conjunto de espacios escénicos que conformaban el eje lúdico-cultural de la Sevilla a fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX como los cafés de variedades, los cafés-cantantes y los teatros-circo.

El Cine Cervantes, proyectado en 1873 como Gran Teatro Cervantes por el arquitecto Juan Talavera de la Vega, es la sala de proyecciones más antigua de Sevilla y único gran espacio escénico que mantiene su actividad en el casco histórico. Tras la reforma a mediados del siglo XX por los arquitectos Alberto Balbontín de Orta y Antonio Delgado Roig para adaptarlo como gran sala de proyecciones, conserva sus principales características y espacios originales, como el escenario, el patio de butacas, las galerías y los palcos.

Junto al Cine Cervantes, en la calle Amor de Dios, queda también protegida, por su relevancia y vinculación con el inmueble, una antigua máquina de proyectar películas situada en el lujoso y elegante vestíbulo, revestido de mármol e iluminado con lámparas colgantes. El inmueble sigue el modelo de teatro a la italiana, con forma de herradura, conservándose aún las cortinas de terciopelo rojo y el bambalinón del antiguo Gran Teatro Cervantes, así como las carpinterías del vestíbulo, originales de la reforma de los cincuenta.

También se inscribe como BIC el Antiguo Cine Llorens, un inmueble situado entre las calles Sierpes y Rioja y concebido originalmente como Teatro Llorens por el arquitecto José Espiau y Muñoz en 1913. Presenta una tipología singular ya que se sitúa entre las salas de variedades, las salas de teatro a la italiana y las salas de cine de los años 40 y 50. Además, es un ejemplo significativo de la arquitectura del Regionalismo de estilo Neomudéjar por la profusa decoración de las paredes, donde se alterna la elaborada yesería con paños de azulejería y elementos acristalados con emplomado de vidrio. El conjunto de la sala se cubre con un techo que es uno de los elementos más singulares del edificio: una tela pintada imitando un artesonado.

En este edificio, hoy sin uso, tuvo lugar el 9 de enero de 1930 la primera proyección de cine sonoro realizada en la ciudad con ‘Sombras blancas en los mares del sur’. Vicente Llorens, periodista, escritor y empresario, fue el responsable de la variada y prolífica programación de esta sala, donde se dieron espectáculos teatrales, zarzuela y variedades en general, pero también escenario para exposición de ideas de intelectuales y agentes políticos de la vida política sevillana y española.

Por su parte, el Antiguo Cine Trajano, entre las calles Trajano y Amor de Dios, proyectado por Aníbal González (1920-1923) como Salón de Variedades Lido, también es un ejemplo de la arquitectura de estilo regionalista Neomudéjar. Si bien, las reformas llevadas a cabo para adaptar la sala de espectáculos para la proyección de cine se resolvieron en claves formales Art Decó, muy distintas a las del Regionalismo del edificio original, aún se conservan muchos elementos originales tales como las columnas o paños de azulejería. También se conservan sus dos fachadas que, aunque distintas, trazan esquemas simétricos si bien, a la entrada de la sala (calle Trajano), se corona con una especie de torreón o castillete.

El valor histórico del inmueble reside en sus tres etapas como salón de variedades (entre 1923 y 1936), como sala de cine, época en la que asumió un papel singular al albergar sesiones de cine de ‘Arte y Ensayo’ durante la Transición, y como sala de cine erótico (clausurada definitivamente en 2003).



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