Ni en sus mejores sueños Galder Gaztelu-Urrutia hubiera imaginado la extraordinaria visibilidad que iba a tener su ópera prima, El hoyo (The Platform). Esta mordaz historia, cuyos protagonistas luchan por la comida, es una idea del dramaturgo David Desola, que coescribió con Pedro Rivero un guion para una obra de teatro que no llegó a los escenarios, pero sí a las manos de este novel cineasta, a quien le costó cuatro años poner en pie esta autocrítica social con la que no quería “ni sermonear ni adoctrinar”, subraya el autor de esta producción que triunfó en los festivales de Toronto, Sitges y Torino, y se alzó con el Goya a los Mejores Efectos Especiales.

La aceptación que tuvo en festivales esta historia hecha en Bilbao, con fondos locales y coproducción catalana, no se tradujo en un éxito cuando llegó a los cines el pasado noviembre –recaudó en taquilla 215 000 euros–. La revolución ha sido su estreno el pasado 20 de marzo en Netflix, donde es la película más vista en la mayoría de los países en los que opera la plataforma.

¿Qué está pasando con El hoyo (The Platform)?

No lo sé. Es todo tan caprichoso y depende de tantos factores que nadie puede controlar que no le encuentro una explicación. Para analizar lo que está pasando hay que mirarlo con una cierta perspectiva que yo ahora, en mi casa y en pijama, no tengo.

Se ha convertido en la película de moda de la pandemia. 

Es un fenómeno que, repito, escapa a mi control. Ni siquiera sé si existen precedentes. Puede que haya películas cuyo espacio natural sea una plataforma que llegue a muchos sitios. Nosotros [siempre habla en plural] estamos muy contentos porque nos costó mucho sacarla adelante y, sobre todo, por el tipo de historia que es. Que en este contexto una película así tenga esta acogida….

¿Y a qué cree que es debido?

Estamos en cuarentena y se consume más contenidos en streaming, pero esto no explica que el filme esté en la primera posición, que haya sido la más vista en la mayoría de los países en los que se ve Netflix, más de 190. Cuando el año pasado se estrenó en Toronto, los periodistas de allí me decían que era el mejor momento de la historia para estrenar la película, porque se percibía que las diferencias sociales y el reparto de las riquezas eran más injustas que nunca. Yo les decía que siempre es el momento histórico para estrenar una producción como El hoyo, porque las diferencias en el reparto de la riqueza siempre van a más. El año pasado era el mejor momento y ahora es la mejor ocasión para que esté en Netflix, porque la percepción colectiva es que la riqueza y los recursos no se reparten de una manera equitativa.

Si en esa plataforma en vez de comida –varias personas están encerradas en una plataforma dividida por niveles. En los pisos inferiores se alimentan de lo que cae desde los superiores– hubiéramos puesto mascarillas o papel higiénico, estaríamos hablando exactamente de la misma película y de esta crisis.

Todos lo estamos pasando mal con este virus, que dicen que afecta independientemente de tu clase social, pero según la clase social en la que estés o cuáles sean tus recursos, lo vas a pasar mejor, peor o muy mal. No es lo mismo estar recluido en un pisito que en una casa en la que te de igual salir a la calle porque tienes jardín y espacio. En África esta pandemia va a hacer estragos, y aquí probablemente ni nos lleguen los datos.

La lectura del reparto de la riqueza es una analogía que está muy clara en El hoyo. Pero hay muchas películas distópicas para temer al futuro.

Hay muchos largometrajes con este contenido social y que denuncian este tipo de situaciones, pero esta ha funcionado, ha dado en el clavo en este contexto general en el que se está convirtiendo la sociedad en cuanto al reparto de los recursos.

Comida, mascarillas o papel higiénico

¿Qué números maneja? Netflix no publica sus cifras de visionado.

Los que tiene todo el mundo. Netflix está siendo muy clara con nosotros y nos pasará los datos. Lo que sabemos es que cada vez que cliqueas en la información de la película, en cada país te dice en qué posición está ese día, y El hoyo es la primera en muchísimos lugares, en Estados Unidos, Canadá, México, Inglaterra, Francia

¿Hay algún país que le haya sorprendido?

Me pareció extrañísimo la recepción en Emiratos Árabes –me enviaron el pantallazo el día que se estrenó y estaba en el segundo puesto y, como el virus se ha ido propagando demoniacamente, es muy posible que hayamos estado en primera posición– y en Israel. Dos lugares tan diferentes… Es que esta película está hablando de debates históricos de la humanidad, de cómo nos organizamos, de si nos jerarquizamos en clases sociales, de si los de arriba pueden comer lo que les da la gana y los de abajo se tienen que conformar con las sobras. La comida funcionó como metáfora en nuestra película, pero si pones papel higiénico los de los dos primeros niveles se hubieran quedado con varios rollos y los de abajo, a limpiarse con la mano.

El retrato que hace del ser humano es devastador. Tiene poca fe en nuestra especie.

Tengo el convencimiento de que somos la especie más miserable que ha pisado este planeta. Como buen homo sapiens con un millón de contradicciones, racionalmente tengo ese análisis tan triste, pero emocionalmente soy una persona bastante positiva.

De la huella que está dejando su primera película dan cuenta las redes sociales y también medios internacionales.

No tengo redes sociales. Solo tengo whatsapp, y por ahí me llegan cosas. Me asombra mucho la reacción colectiva, los fan arts, los memes. Pienso en las negativas que dieron a este proyecto y, una vez más, quiero agradecer a todo el equipo técnico y artístico su implicación en esta historia, que se consiguió financiar por los pelos y que estuvimos a punto de no hacer.

Sin el estado de alarma que ha provocado la COVID-19 , ¿hubiese tenido El hoyo el mismo impacto?

Probablemente no, pero no lo sé. El momento tan extraño y tan inesperado que todos estamos viviendo seguramente tendrá mucho que ver. Lo cierto es que ahora se está produciendo de manera más intensa ese debate que propone la película.

Cada vez hay más estrenos en streaming.

El streaming es presente y está demostrando que es parte de una realidad. Vamos a salir seguro de la actual situación, pero vamos a ver cómo queda la economía, el cine, y qué pasa con las salas. Ahora es una incógnita, pero parece que esta es una guerra que van a ganar las plataformas.

Trabaja en un nuevo libreto con los mismo guionistas de El hoyo.

Sí, desde septiembre estamos con un proyecto que tiene mucho que ver con lo que está pasando en estos momentos.



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