Una de las actividades que realiza el segundo entrenador del Barça durante estos días es aprender catalán


El segundo entrenador del FC Barcelona escribe una carta para explicar su inusual cotidianidad durante estos días de confinamiento

Ayer, día 24 de marzo de 2020, no fue un día normal.

Lo normal habría sido levantarme a las 8 de la mañana y haber cogido el coche para ir a la Ciudad Deportiva. Al llegar, haber ido a nuestro vestuario de técnicos y, después de ponerme la ropa de entrenamiento, haber subido al comedor a desayunar. Allí, me habrían dado los buenos días Alicia, Julio e Iván (esos fenómenos que cada día nos atienden tan bien) y me habría encontrado al mister con su bol de frutas. Habríamos comentado algo sobre lo que habíamos hecho en el día libre (yo, seguramente, una buena ruta en bici), habríamos recordado con cariño que se cumplían 4 años de la muerte de Johan y nos habríamos puesto a hablar de lo que íbamos a hacer en el entrenamiento de las 11 horas y en la planificación de lo que sería una semana diferente con los partidos de las selecciones nacionales.

Lo normal sería hacer una sesión suave, ya que no habrían pasado 48 horas de nuestro partido contra el Leganés, dejando los días posteriores para meter más carga y seguir trabajando en corregir y reforzar algunos aspectos del juego (a pesar de no poder contar con los internacionales) y, así, dar libre el fin de semana.

Pero no, nada de eso pasó. Porque ayer no fue un día normal. 

Me desperté más tarde de lo habitual, y con las piernas un poco cargadas por el entrenamiento que había hecho el día anterior en el salón de mi casa conectado con algunos de mis amigos vía FaceTime. Puse un poco de música y me preparé el desayuno. Después, estuve un buen rato con el ordenador, repasando los últimos partidos del equipo.

Ayer no fue un día normal. Pero mi decisión ha sido afrontar la situación con humor, alegría y actitud positiva



Eder Sarabia

Y es que nos está tocando vivir un momento difícil. Sobre todo, a aquellos que están padeciendo de cerca el maldito virus, a quienes han perdido seres queridos, a quienes lo están combatiendo en primera línea o a aquellos que por las consecuencias de la pandemia se han quedado sin sus trabajos y no saben cómo será su futuro. Para todos ellos, mi más sincero reconocimiento y solidaridad.

Para buena parte de la sociedad “solo” nos ha supuesto un cambio de planes y quedarnos en casa, confinados, apenas pudiendo salir para tirar la basura, para ir a hacer la compra o para sacar al perro. En mi caso, me he quedado sin poder andar en bicicleta (una de mis pasiones), sin poder estar con mis seres queridos y, principalmente, sin poder disfrutar de mi trabajo y de ese día a día del que hablaba al principio que tanto me apasiona y tan feliz me hace.

Esta situación me está privando de hacer casi todo lo que me llena y me hace feliz. Pero mi decisión ha sido afrontarla con humor, alegría y actitud positiva. Porque sé que ahora tengo una oportunidad para atender otras cosas que también son muy importantes y a las que en mi rutina diaria no dedico el tiempo que se merecen.

Una de las actividades que realiza el segundo entrenador del Barça durante estos días es aprender catalán

Antes de comer, jugué unas partidas al ajedrez y estuve aprendiendo un poco de catalán con un curso en línea al que me he apuntado. Cociné una rica ensalada de pasta (una de mis especialidades) y después me tumbé en el sofá a echarme una pequeña siesta. La tarde la dediqué a ver, muchos años después, la mítica etapa del Tour del 91 en la que Indurain se vestía por primera vez de amarillo, a hacer planes para cuando todo esto acabe y a tragarme un par de capítulos de la serie que ahora me tiene enganchado: You.

A las 20 horas, como cada día, Sarabia aplaudió el trabajo del personal sanitario
A las 20 horas, como cada día, Sarabia aplaude el trabajo del personal sanitario

A las 20 horas, como cada día, tocaba salir al balcón para demostrar, como sociedad, nuestro sentimiento de equipo, nuestro apoyo y nuestra admiración. Aplaudí a toda esa gente que cuida de nosotros en estos momentos tan duros y están jugando, por todos nosotros, su particular final de la Champions.

Después, y ya calzado con las zapatillas de deporte, volví a utilizar mi salón como un improvisado gimnasio, “acompañado” por mis amigos y con un poco de música, que de vez en cuando me animaba a echarme algún bailecillo que otro.

Por la noche, cené una exquisita tortilla francesa y unas pechugas de pollo a la plancha y estuve hablando por teléfono con mis padres y mi hermana. Y antes de acostarme, repasando lo que había sido mi día, le dediqué un buen rato a escribir este artículo. Pensando que hoy, y ya llevamos doce días, volverá a no ser un día normal.

Eder Sarabia preparando su cena: tortilla francesa y unas pechugas de pollo a la plancha
Eder Sarabia preparando su cena: tortilla francesa y unas pechugas de pollo a la plancha

Y es que, en realidad, llevo muchas semanas, muchos meses y muchos años sin vivir días ‘normales’. Porque sé que soy un privilegiado. Y esta difícil situación que estamos pasando está haciendo que sepa valorar todo, si cabe, mucho más; que sea más consciente de todo lo que tenía, y pronto recuperaré, y de todo lo que tengo; y me está enseñando a vivir de otra manera para seguir siendo una persona positiva, optimista y feliz.



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