"¿Qué quieres hacer cuando seas grande?" Esta es la pregunta eterna a la que muchos padres esperan respuestas como "maestro", "abogado", "piloto" o "veterinario", sin prestar atención a algo mucho más fundamental y fundamental: la estabilidad emocional y la felicidad. ¿Qué adulto no quiere ser feliz?

Los modelos educativos cambian continuamente: huyen del sistema tradicional y se enfocan en nuevas formas que facilitan la socialización de nuestros hijos; obteniendo así resultados (muy superiores) que influirán positivamente en su vida adulta.

Pero, ¿puede alguien que no es educador aportar algo de valor a los padres y maestros? Te damos la respuesta: sí.

Anna Morató es el ejemplo perfecto de cómo disfrutar mercadeo y conviértalo en una herramienta para educar a sus hijos. Estudió gestión y administración de empresas y un MBA en ESADE. Ha trabajado en varias compañías multinacionales de bienes de consumo en el campo de la comercialización, incluso si el proyecto que siempre le preocupaba era preparar a sus hijos para el futuro, con un objetivo claro: su felicidad.

¿Qué hizo Anna entonces? Comenzó a usar el programa con el que hacía las presentaciones del trabajo para capturar, a través de dibujos animados y dibujos animados, una serie de situaciones habituales, como recoger juguetes o no montar drama en El final del juego en el parque.

Así nació Cuando sea grande quiero ser … feliz y Cuando sea grande quiero ser … feliz 2. Estos son dos libros complementarios que reúnen seis historias, en las cuales los niños aprenden a gestionar, desde un punto de vista positivo, emociones como la frustración, la confianza o la empatía.

Desde su publicación, se convirtieron en libros de referencia (con más de 60,000 copias vendidas), y permanecen entre los diez libros más solicitados en las categorías infantiles, según un estudio de mercado realizado por la compañía GfK. Profesionales en pedagogía y psicología infantil, así como influyentes, La prensa y el público en general, apoyan el contenido de sus historias y los promueven en blogs y redes sociales.

Su último libro, Vamos, profundizar el gran problema que sufren muchos escolares y que a los padres les preocupa tanto la intimidación Al ser difícil de detectar, es importante que los niños sepan que existe y que tengan las herramientas necesarias para identificarlo a tiempo. De esta manera, evitarán que se convierta no solo en un obstáculo para su aprendizaje, sino en un problema que afecta directamente su desarrollo emocional.

Basado en la empatía, el respeto y el empoderamiento, este libro presenta tres historias que describen, desde tres perspectivas diferentes, los grupos involucrados en una situación de acoso: los afectados, los afectados provocar y los que lo presencian. Conociendo cada una de las fiestas, padres, profesores y alumnos pueden intimidación desaparecer de las aulas.


"Cuando criticamos o nos burlamos de otra persona frente a los niños por su apariencia física o su forma de ser, o cuando hablamos con alguien con desprecio, lo escuchan y creo que no es malo hacerlo. Un niño no nace sabiendo juzgar o criticar, es algo que aprende por imitación ".

Anna Morató

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