Sofisticado, especial y nada convencional. Así califica Agustín Almodóvar La voz humana, cortometraje inspirado en la obra homónima de Jean Cocteau protagonizado por Tilda Swinton, que supone el primer trabajo en inglés de su hermano Pedro. La nueva producción de El Deseo cuenta una gran pasión que transcurre en tres días y en la que no hay pasos de tiempo. “Pedro te lleva, viajas en el tiempo sin darte cuenta, viajas en emociones sin darte cuenta. Olvídate de ver una narración en tres actos, hay que ver esta pieza desde la intuición, la sensibilidad y la sorpresa”, recalca el menor de los Almodóvar.

Tras su estreno en el Festival de Venecia, La voz humana llega el miércoles 21 a los cines a un precio reducido y con 111 copias. También aterrizará en las salas de Francia, Portugal y Estados Unidos, entre otros territorios. Una distribución convencional y un recorrido internacional, como si fuera un largometraje, para un corto de 30 minutos protagonizado por una mujer que, desde el respeto a la pieza original, el cineasta manchego ha liberado.

Pedro Almodóvar regresa a un formato con el que se dio a conocer en la década de los setenta y que recuperó años después con El amante menguante –incluido en Hable con ella– y La concejala antropófaga –monólogo rodado durante la realización de Los abrazos rotos–. Ahora vuelve a sus inicios con La voz humana, ¿por qué?
Pedro tenía una especie de deuda artística con la pieza de Cocteau, una obra que le ha inspirado muchísimo y, sobre todo, el personaje femenino desgarrado y pasional que muestra es algo que está en el universo femenino de las protagonistas de sus películas. De una forma explícita, tanto en La ley del deseo como en Mujeres al borde de un ataque de nervios citaba el texto y lo incluía, pero le faltaba el abordaje completo de la pieza teatral. El corto es una especie de teatro filmado con una enorme libertad en la escenografía. Participa mucho del teatro en el sentido de mostrar el espacio escénico; es muy atrevido que, de pronto, se sale del plató y estás viendo toda la tramoya.

También es un texto que ha cumplido 90 años e igual que los grandes clásicos, creo que hay una obligación moral de acercarse a ellos, ayornarlos y, sin perder el espíritu de su esencia, traerlos a las nuevas generaciones. Todo esto ha hecho que Pedro, que ya tenía la adaptación realizada, se convierta en un aliado de Cocteau y se haya atrevido a reescribirlo y a traernos un texto para los próximos 20 o 30 años, espero.

Esos primeros trabajos eran transgresores y provocadores, ¿tiene La voz humana esas mismas intenciones?
Está al servicio de una obra ya existente, pero tiene la misma libertad y la falta de prejuicios de aquellos cortos de juventud, que eran pura imaginación y pura transgresión.

¿Qué supone La voz humana en la filmografía de Pedro Almódovar y para la productora El Deseo?
Algo muy satisfactorio. Es una pequeña locura que ha resultado que no era tan locura. Seguimos la misma política que cuando empezamos: el riesgo es el riesgo artístico de Pedro, pero nosotros en temas de dinero no queremos tener ataduras ni compromisos que interfieran en la labor creativa. Como no queremos tener ningún sometimiento ni a los formatos, ni a las modas, ni a los compromisos industriales, lo hemos hecho por nuestra cuenta y sin saber si iba a ser como esos primeros cortos para nosotros y nuestros amigos, con lo que cual hubiera cumplido también, o si tendría cabida en el actual sistema de exhibición y de industria.

“Ojalá rompamos tabúes y el corto vuelva a los cines”

Un reto que han superado.
Sí, porque los distribuidores han venido para que se exhiba y se encuentre con el público. Lo que hemos hecho por amor al arte va a tener una trascendencia y la gente lo va a disfrutar como lo hemos disfrutado nosotros.

¿Ha sido el acercamiento de los distribuidores lo que les ha llevado a estrenar La voz humana en los cines?
Sí. Nuestro sueño era estrenarla en salas –está rodada en 6K–. El día que se exhibió en Venecia tuve tres peticiones de distribuidoras de cine independiente, las que nos gustan. Nos decidimos por la unión de dos [Avalon y Wanda Visión, con las que han trabajado por primera vez]. El nexo con las salas y la programación la han hecho ellos y tienen muchas peticiones de cines que, en principio, no suelen proyectar cine de autor.

En España se realizan muchos cortometrajes todos los años y muchos de ellos logran reconocimientos, tanto fuera como dentro de España, pero ni la calidad ni la proyección internacional son suficientes para que estos trabajos se vean ¿Qué previsiones tienen para recuperar el dinero invertido?
La voz humana no tiene ninguna ayuda. Nuestra ilusión sería recuperar cada gasto. Que los distribuidores, que han gastado en copias y publicidad, se vean compensados por el esfuerzo que han hecho y por participar del experimento con nosotros que, artísticamente, ya nos sentimos recompensados.

Los datos que nos llegan de venta anticipada son muy buenos, hay ganas y curiosidad, hay que ver si eso luego se sostiene. Vamos con prudencia, son tiempos muy complicados y es la primera vez, después de 40 años en la carretera, que nos enfrentamos a algo así.

En otros países, las salas de cine proyectan cortometrajes y las televisiones lo apoyan, en España no ocurre ninguna de las dos cosas, ¿hay solución para que los cortos sean rentables y se vean?
A principios de los ochenta, cuando desaparece el NO-DO, los cines tenían la obligación de programar cortos, y se veían obras muy interesantes. Ahora, lo que vemos es 15 minutos de publicidad. Falta apoyo institucional, que en otro tiempo lo hubo. Había que liberalizar todo, que fuera el mercado el que decidiera, y eso es un atraso. Lo importante lo tenemos que proteger. Ya hemos visto que la sanidad no la podemos privatizar, el Estado tiene que estar presente porque es un bien esencial, y la cultura también. Ojalá estemos rompiendo un tabú y estemos abriendo una puerta para que los cortos vuelvan a las salas. El cine es cine, da igual si dura una hora, tres o media.

Swinton, la familia y la prueba del inglés superada

¿Cuál es el mensaje principal de este cortometraje?
Habla de que, a veces, merece la pena pagar un precio muy alto en dolor por conseguir ese deseo que tanta felicidad te ha dado momentáneamente. Y ese mensaje está en el cine de Pedro.

¿Cómo ha sido la experiencia de rodar en inglés?
Muy cómoda. Era también un test para Pedro de cómo iba a ser enfrentarse a una obra extensa de texto en inglés. Pedro es exhaustivo en la dirección, a los actores les hace entonar cada palabra, detrás de eso que parece tan espontáneo hay un trabajo enorme. El temor era perder esa posibilidad porque aunque él se defienda en inglés, el valor de las palabras, la entonación no es el idioma en el que tú vives.

Manual para mujeres de la limpieza le sigue dando mucho miedo, pero la experiencia ha sido muy buena. Tilda Swinton nos lo ha puesto tan fácil… Se ha entregado en el rodaje, que le ha recordado a cuando ella empezó con Derek Jarman.

El monólogo de Cocteau se ha representado en teatro, ha tenido una adaptación en formato de ópera, y en el cine lo han interpretado Anna Magnani e Ingrid Bergman. Ahora, usted es el único que comparte fotogramas con Tilda Swinton.
Pedro ha sido muy generoso y ha tirado de la familia, en la ferretería salen mis hijos, mi sobrino… Soy tímido y lo paso mal, pero me gusta la constancia que dejas en una película porque también evocas todo lo que viviste en esa época. Ha sido un regalo actuar en inglés y con Tilda, que ha visto con toda naturalidad que el hermano del director comparta con ella el plano.

Majors insolidarias e insensibles

La apuesta de El Deseo por las salas es rotunda. Tras el estreno de La voz humana, en noviembre llega a los cines su última producción, Nieva en Benidorm, de Isabel Coixet, ¿qué opina de la política de las majors estadounidenses de aplazar sus estrenos en las salas y de la decisión de Disney de potenciar el streaming?
Pues que acelera la crisis de las salas, que podía haber durado años. Con el salto directamente al streaming le está dando la puntilla a muchos circuitos de exhibición. Es muy insolidario por parte de las majors, que también tienen sus intereses en la exhibición, no querer perderse nada de los posibles rendimientos ante la nueva situación. En Estados Unidos, donde nunca se habla de subvenciones, las grandes cadenas americanas están incluso pidiendo al Senado que les ayude porque no van a poder sobrevivir. Contribuir así a la desaparición de un tejido tan importante como es la exhibición me parece muy grave. Al final, todas esas películas que están aplazando sacan muchos recursos del cine porque sus producciones de superhéroes recaudan muchísimo dinero mundialmente en las salas. Tener esa insensibilidad solamente de las cifras es muy injusto con lo que estamos viviendo.

En ningún momento nos planteamos mover el estreno de Nieva en Benidorm –13 de noviembre–. Las películas envejecen, hay que mostrarlas cuando se terminan porque tienen el ímpetu de todo el mundo que las ha hecho. Siempre nos acordaremos de este 2020 y habrá una especie de justicia poética con todos los que en este tiempo hemos luchado por seguir haciendo, por seguir trabajando.

A corto y medio plazo, ¿qué pasará con las salas de cine?
Pues desgraciadamente van a cerrar muchas. El proceso que había de decadencia de la exhibición se va a ver acelerado en varios años. El cine en sala va a existir siempre, lo que no sabemos es a qué escala, si va a ser simplemente un cine en el centro de las grandes ciudades o algo más. Muchos circuitos no van a poder soportar con la presión que hay con la economía, con la gentrificación, habrá muchas pérdidas irreparables. Hay que estar muy cercano al circuito de exhibición porque lo que están haciendo es heroico. Yo voy todas las semanas al cine, y me siento más inseguro en otras actividades permitidas.

El Deseo no para. Pedro Almodóvar tiene la película Madres paralelas, con Penélope Cruz, y otros dos proyectos de corto.
Dos cortos que formarían una trilogía con La voz. humana y que se irán exhibiendo a medida que se terminen. Uno es una distopía sobre la desaparición del cine y el otro es un western transgresor con el género y con todos los códigos, que también será en inglés. Ya estamos con las gestiones de casting con Eva Leira y Yolanda Serrano para Madres paralelas, que rodaremos en febrero-marzo del próximo año con Penélope Cruz. Es un triángulo y estamos buscando una actriz de 20 años, y a un actor alrededor de los 40. Pedro está lleno de ideas. Durante el encierro le ha entrado una energía creativa increíble y hay que aprovechar el momento. Ahora que todo es no hacer, parar, pasividad, él es todo lo contrario.

Y sigue en pie Manual para mujeres de la limpieza.
Sí. Después del test en inglés estamos más cerca. Pedro termina un texto, lo deja, y luego vuelve a él y un día nos dice: mañana quiero empezar a rodar.

Los cortos iniciales de Pedro Almodóvar no tenían sonido, estaban doblados por él mismo durante las proyecciones y son imposibles de encontrar. ¿Se ha planteado pasarlos a vídeo y sonorizarlos para poder disfrutar de estas obras?
Cada vez lo vemos más como un material íntimo, es casi nuestro acervo juvenil y nos da más pudor mostrarlo.



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