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La Tecnología como forma de Negocio

En el siglo XXI la tecnología ha invadido el mundo empresarial, hasta tal punto que hoy no se concibe una empresa por pequeña que sea sin un apoyo digital. Cada vez el presupuesto de una empresa destinado a la tecnología es mayor, y hasta el autónomo más pequeño destina una parte de su facturación a la adquisición de tecnología. Internet se ha convertido en el trampolín para la pequeña y mediana empresa, ya que sus recursos son ilimitados, y los costes combinan perfectamente con las posibilidades de dichas empresas. El marketing aplicado en Internet podría ser tan complejo que daría para escribir varios libros, incidiendo en las estrategias de imagen, de impacto visual, colores, eslóganes, etc. Aunque si algo tiene de diferente con respecto a la publicidad convencional es que hoy día con un ordenador se puede promocionar una empresa de forma semiprofesional: Una Web, un link en un buen portal, mailing (por e-mail)…

 

La tecnología aplicada en el mundo empresarial resulta tan imprescindible como lo eran las antiguas máquinas de escribir, o las imprentas, o los mismísimos sellos. Debido a ello, la tecnología se convirtió en forma de negocio. Pero ¿puede llegar a ser rentable una empresa de tecnología?

 

 Si hacemos una radiografía a una empresa de tecnología, ya sea para adaptarla a un negocio, o para adaptarla a la vivienda (tal como es la domótica), nos damos cuenta que basan un 90 % de su rendimiento económico en el material. Si pedimos un presupuesto de un equipo informático nos damos cuenta que el equipo completo puede costar 1300 €, de los cuales en torno a los 40€ única y exclusivamente son destinados a mano de obra. Siempre hay excepciones, como los programadores, o los integradores de domótica. Si a ello le sumamos la terrible competencia en éste sector incluyendo como tal la apuesta fundamental y desestabilizadora de las grandes superficies hacen cuestionarse la rentabilidad de dichos negocios. Si se pretende obtener unos márgenes de fuera de lo normal, conseguir rentabilidades desmesuradas, y crecer comercial e institucionalmente de forma rápida y segura, la tecnología no es un buen comienzo. La ventaja fundamental de la tecnología es que, como hemos comentado, es imprescindible para la puesta en marcha y el funcionamiento de una empresa. Para compensar los desmesurados costes generales de un negocio de tecnología, la mayoría de empresas han optado por el servicio, ofreciendo el mantenimiento de equipos informáticos y redes, así como sistemas de control. El problema fundamental es que la rentabilidad de una empresa que se dedique al mundo del servicio, debe ser siempre a 5 años vista, de forma que las ofertas se adapten paulatinamente a los costes de dicho servicio.

 

 En definitiva, la competencia voraz, los desmesurados costes generales, los márgenes ajustados y la profesionalidad de los trabajadores hacen de la tecnología un tipo de negocio bonito, audaz, eficiente, pero tremendamente arriesgado.

 

 Antonio López Tomás